naturally

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sábado, 14 de enero de 2017

Tan solo un recuerdo más.

Tu indulgencia, MALDITA INDULGENCIA.

Atrapada crees que estoy,
encerrada en un mundo paralelo.

Pero no, más lejos que tú estoy,
no tan cerca de tu pecho.
Como antes,
como ayer,
como nunca.

Bien de frente te digo que no,
que nunca me has olvidado,
que nunca te he querido,
y que nunca te he echado de menos.

Respiro un aliento que me despierta
de una terrible sinceridad.
Y ahora es cuando siento,
profunda oscuridad.

No pienses que me arrepiento,
no sientas que te amo.
Soy quién soy para estar aquí,
no te lo voy a demostrar.

Descubres mi actitud satisfecha
dentro de tu increduilidad,
no me necesitas,
tan solo un recuerdo más.

jueves, 12 de enero de 2017

Llámame otra vez

Te echo de menos
esto no va de copia y pega.

Deseo verte y tocarte,
acariciarte suave para que mis dedos no te olviden.

Agradecerte que has vuelto para estar conmigo
y que un beso te cubra sincero.

Quiero versionar tu alma,
para hacer de ella la canción más bonita del mundo.

Porque todo es mucho y poco es nada para ti.
Porque es tan fácil mirarte a los ojos y sentirte cerca.

Que una cálida sonrisa tuya
es mi mejor abrigo este invierno.
Que jamás se te olvide,
que siempre te echo de menos.

Te espero intranquila,
mientras la noche funesta acaricia mis lámparas.

No sé si me olvidas,
ni sé si me alejas.

Suave brisa, tierna y suave
me moja los labios, de agua y azufre.
Respira este viento mío,
tan mío como tuyo.

Sólo quedan un par de segundos para que me abandone,
para que sueñe y me aleje del momento en el que te veo.
Y es que allí a lo lejos, pareces más bello que nunca.

De repente, estoy lista, me abandono,
me pierdo en tus recuerdos,
me sumerjo entre tus sábanas,
y cuando resvala una gota de lluvia sobre mi cara,
me llamas otra vez.

lunes, 14 de marzo de 2016

Frío y Calor

What are you waiting?  


La luz era débil y excitante. Destellos de claridad atisbaban una figura que a lo lejos se reconocía la de una mujer. El ambiente reinaba tranquilo y a la vez pausado, como si la leve suspiración de ella fuera capaz de desarmar el orden y desatar el caos. La aceituna clavada en un palillo de su martini reposaba moribunda cual asesinato cometido sin planificación previa. Igual que sus ojos. Negros. Tan profundos y vacíos.

Él no hacia más que observarla desde la barra. Lo cierto fue que le era conocida su cara; tantas mujeres, tantas vidas recorridas y ahora no era capaz de recordar el momento y el lugar en el que la conoció a ella.
Pero de algo estaba seguro, la conocía. 

En un arrebato de seguridad e intriga se acercó hacia ese sillón que abrazaba a la mujer del martini seco.
Ella acababa de pedir su quinta copa, cuando un hombre vestido de 50 sombras de gray tuvo el poco sentido común de sentarse a su lado.


                                  


Are You ready?
T

- ¿ Te conozco ? -dijo el Christian Gray vestido de una impoluta corbata roja.
- ¿Crees que yo te conozco a ti? -respondió ella.
- No lo sé -dijo él, no muy convencido todavía.
- Pues lárgate de aquí -replicó ella mientras hacía el amago de beber de su copa, pero estaba vacía. ¡Joder!, el camarero tardaba demasiado o... ¿Sería ella la que bebería mucho?

Por dos milésimas de segundo, la visión de la situación acogía la sensación de que un hielo gélido y frío cerraba el círculo que estaban creando, que sobretodo ella, conseguía crear.

El camarero no tardó mucho más: dicen que cuando deseas que algo pase con mucha fuerza, finalmente sucede. Y así había sido siempre para el tío del whiskey.
Se quedó contemplando el perfil de su cara, la silueta perfecta que marcaba los rasgos de una mujer fácilmente deseada, pero imposible de permitir dar placer a cualquiera.
Su pelo marrón y ondulado marcaba la complejidad de su mente. La dificultad se su vida se adivinaba en sus labios. Y el cariño sonreía levemente en sus mejillas.
Quería correr el telón de su coraza, hacerla sentir perfecta y a la vez muy deseada.

Entonces el camarero dejó el martini en la mesa en una servilleta negra, y le pareció que la aceituna le sonreía.



  



 



       

lunes, 23 de noviembre de 2015

1331

Un espacio en blanco, no sé que decirte ni que contarte, ni sé como empezar.
Un año más, un año menos. Empieza el revivir de mis deseos. El anhelo del aroma más inconfundible en el mundo, el olor que se publica en mi mente como el mejor perfume del mundo.

Es curioso ver como pasa el tiempo, ya no es doloroso, sé que te encontraré. El transcurso de la vida es la oportunidad de conocer y desconocer a quién más puedes llegar a querer. Desconocer por el hecho de que un día desaparezca, se esfume, ya no exista. Y será entonces cuando notes un vacío interior que no volverás a llenar.
Ya no lloro, hoy por lo menos, no. No siento que tenga que hacerlo ni que me apetezca. Soy feliz, soy fuerte, y sobretodo soy luchadora. Nada en el mundo me va a impedir conseguir lo que quiero y lograr alcanzar aquéllo que siempre he querido, ¿quién es digno de frenarme? NADIE.
Me cueste lo que me cueste, lograré ser quien yo quiero ser. Y eso en parte, te lo debo a ti.
Ahora mismo siento un nudo en la garganta, de esos que me vienen cuando pienso en ti durante largo rato. De esos que llevo dentro cuando te pienso y no me dejan articular una puta palabra.

Te echo de menos. Y sí, ya lo sabes, siempre lo haré. ¿Lo estaré haciendo bien? ¿Por qué sigo esperando que vuelvas? ¿Por qué no he conseguido olvidarte?
Hoy no es un día especial, solo un día que me recuerda que no estás. Como todos los otros días del año. A estas alturas de la noche, yo no estaba en Valencia, estaba contigo, allá donde quiera que estuvieses. ¡Joder! ¿Por qué no llegaste a leer mi carta?

Recuérdalo siempre, mi corazón late al ritmo de tu batería.

lunes, 9 de noviembre de 2015

La Dicha que Acongoja a los Muertos

Se oye suspirar a media noche. Retumba en los oídos el réquiem de la eternidad. 
Mientras dormimos algo se acerca. Es como un silbido lejano e imperceptible, pero se graba en el subconsciente.
Mañana se guardaran los buenos días, se recordarán estas buenas noches. Pasará a nuestra historia "la noche", en la que cambió nuestras vidas.

Como un lejano recuerdo... así comienzan las historias, tan lejanas de un lugar, y tan apartadas de nuestras bocas. Así quedará este momento, así se recordará para algunos pocos.
Huele a cal y humedad, es mezquino, es intenso, es extraño... Las huellas se apoderan de las pisadas y retroceden lo desandado, es el comienzo del fin. De un mundo ya creado. De un cambio radical y distinto, inesperado. 

Algo pasa, de repente todo tiembla, parece que la naturaleza escapa rápido de su silencio y grita algo que llevaba guardado desde hace mucho tiempo. El viento huracanado se mezcla con la lluvia, la tierra se estremece y vibra, aumenta su temperatura, coge poco a poco más fuerza, y quema. 
La física escapa de nuestro control, ¿podría ser que, ese ser perfecto,, inteligente, experto, sabio y humano no sea capaz de dar nombre a lo que ocurre? ¿sería eso posible?

Ahora, el silencio cubre la ciudad, el polvo enmudece a los muertos. Su dicha alcanza el cenit de la eternidad y del placer. Mientras el atardecer se ciñe a lo lejos para dejar una puesta de Sol insólita, inolvidable. Tan sólo queda una cosa, un último sentido a la existencia, quizás sea absurdo, tal vez mezquino... Pero así es, el mundo necesita salvarse.



viernes, 15 de abril de 2011

buenas noches


despierta mañana contenta,
la vida no siempre nos da.
algunos la llaman sumisa,
<mi reina> su madre dirá.

tiene dulzura tan simple,
en el correr y en el andar
y en el pensar.
mas sus cabellos son tibios,
oscuros por la noche tornarán.

no hay persona tan bella,
tan cauta y preciosa a la vez.
tan rara, tan libre... la mezcla
de sueños que hoy quiero ver.

se podría llamar roberta
o se podría llamar sol,
se podria llamar como fuera,
pero en sus ojos veo hoy...

los giros de una niña,
que hoy sabe vivir.
los gestos de una joven,
que empieza a sonreír.

no sé que fuera de la vida sin ella,
sin la presencia tan grande de esta flor.
los dias quizás se tornasen negros...
ocasionalmente se iría el sol.

deshecho los versos que me quedan
te los regalo esta noche para decirte adios.
que tengas buenos sueños y recuerda,
que para cuidarte, estoy yo.

Berry

viernes, 4 de febrero de 2011

sinestesia

mi intención era llegar mucho más allá de lo que sabía, mucho más allá de mis conocimientos y de mis propósitos, mucho más allá de mi vida, y mucho más allá de mi muerte.
mucho más allá de este enorme mundo que nos rodea y nos intenta día a día explicar nuestra función en la tierra.
mucho más allá de esos sueños que nos mantienen vivos y nos dan una razón por la que poder luchar.
mucho más allá de esos sentimientos que nos pueden llegar a hacer sentir tan importantes y tan mezquinos a la vez.
mucho más allá de las fronteras que separan unas ciudad de otras y que tan solo algunas personas son capaces de superar.
mucho más allá de las nuevas tecnologías y de todos los descubrimientos.
mucho más allá de todos los mares y océanos, y de todas las montañas y ríos.
mucho más allá, se encuentra mi vida.



apartada en una lejana orilla,
el alma se encuentra sin pensar.
viendo como el agua fluye,
y al mar ya va a parar.

desechando la poca vida que posee,
y navegando entre el viento sin notar,
que hace tiempo estuvo,
en otro lado para amar.

que hizo pensar y luchar,
que hizo correr y fluir,
que hizo notar y saltar,
que hizo soñar y morir.

entonces ya fue tarde,
para poderse remediar.
ahora es temprano,
para mirar por donde vas.

dicen que para todo,
el tiempo arreglará,
pero yo no me lo creo,
no pienso en la eternidad.

poco a poco se va su vida,
poco a poco va hacia el mar.
desde esa lejana orilla,
que le hizo recordar.

Anónimo 093